Cris Martínez, manteada por sus compañeras en su último partido como futbolista profesional.

Cris Martínez, una de las historias de la temporada tras volver a jugar después de su maternidad

Una de las grandes historias de la temporada 2025/2026 de Liga F Moeve ha sido la de Cris Martínez. La de Astorga fue madre de su hijo Nicolás en el mes de noviembre, y siete meses después regresó a los terrenos de juego para despedirse de Riazor dando una asistencia y siendo manteada por sus compañeras.

26 JUN 2026

“Me imagino mi vuelta con mi hijo viéndome volver a jugar y rodeada de mucha de mi familia”, afirmó una emocionada Cris Martínez en una entrevista con Liga F. La de Astorga llegó A Coruña en 2016. Una decisión que le cambió la vida. La lateral no solo se adueñó del carril diestro del equipo gallego, sino que también se convirtió en la capitana del cuadro deportivista, y en una referente para sus compañeras y para el resto de niñas que sueñan con ser algún día futbolistas profesionales. A finales de la temporada 2024/2025 recibió la noticia de que iba a ser mamá, y dejó de jugar al fútbol, aunque la zaguera continuó siendo una más dentro del vestuario, apoyando al cuadro gallego a lograr la permanencia en la élite. Su club, el Deportivo Abanca, y la competición, Liga F, la ayudaron durante todo el proceso gracias a las ayudas en maternidad del II Convenio Colectivo.

La competición española la apoyó económicamente contratando a una entrenadora personal especializada en embarazos en León, Diana, que la acompañó durante todo el proceso de maternidad hasta que dio a luz en el mes de noviembre. Además, Liga F también la ha ayudado durante todo ese proceso después de ser madre subvencionándola una fisio especializada en suelo pélvico, Patricia Gutiérrez, que también está en Astorga. Cuando ya estaba preparada para volver, Cris Martínez regresó al club, al Deportivo Abanca, en el mes de marzo para realizar sus primeros entrenamientos con el resto de sus compañeras y pisar de nuevo el césped de Abegondo. “Cuando pisé el césped por primera vez me removió todo y me di cuenta de que era lo que quería y lo estoy disfrutando muchísimo”, confesó la futbolista, que se puso el objetivo de volver a jugar al fútbol.


En el horizonte, tres meses por delante, pero la de Astorga ya había trabajado por su cuenta y estaba más que preparada para regresar a los terrenos de juego, aunque “me gustaría tener algún minuto, pero algún minuto ganado, no regalado. Yo quiero que, si de verdad merezco jugar, que me pongan por eso, no por Cris Martínez vuelve a disputar un partido después de tener un niño”. Y, después de muchas horas de gimnasio y de entrenos en la Ciudad Deportiva de Abegondo, la recompensa para su esfuerzo llegó en la jornada 29 de Liga F Moeve. El estadio de Riazor, que ya le había despedido durante el descanso de un partido del equipo masculino, se puso en pie a falta de doce minutos para el final para homenajear a su eterna capitana. Bárbara Latorre se retiró del campo para que entrara la lateral, que recibió el brazalete por parte de Henar Muiña en un emotivo gesto. 

Otra vez volviendo a tocar el balón, a sentirse futbolista profesional, a conectar con sus compañeras sobre el verde, y el destino le tenía regalado algo especial. Apenas diez minutos después de saltar al terreno de juego, recibió un balón suelto dentro del área, y no se lo pensó dos veces para meter un centro con la pierna derecha que Paula Monteagudo, desde el punto de penalti, mandó al fondo de la red para colocar el 2-2 definitivo en el marcador ante el RCD Espanyol y certificar el reparto de puntos en Riazor. Sus compañeras se lanzaron a abrazarla y a dedicarle el tanto. Tras el pitido final, las lágrimas volvieron a apoderarse de Cris Martínez, que fue manteada por todas sus compañeras que la elevaron al cielo del que había sido su estadio durante diez temporadas. Con su hijo Nicolás se hizo sus últimas fotos, inmortalizando un momento que ya es eterno.